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Datos personales
- Elisabeth C.
- Tengo mil virtudes pero he perdido la cuenta de mis defectos. Soy orgullosa, cabezota, y lo que yo digo es lo que hay. Romantica hasta la medula, sentimental, lloro por nada y rio sin parar. Soy de extremos o blanco o negro, o odio o amo. No soporto la falsedad, la envidia y mucho menos los engaños. Soy ilusa, hasta mas no poder. Me fio de quien no debo. Confio en casi todo el mundo, hasta que me hacen daño. Necesito el amor, no puedo vivir sin el, pero mas necesito la amistad. Digo lo que pienso, sin callarme absolutamente nada. Me guardo cosas que siento hasta no poder mas y es hay cuando exploto. Llego a entregarme tanto a una persona que termino siempre intentando olvidarla. Tengo muchos sueños. Quiero viajar, conocer mundo .Soy cursi, pero solo lo justo. Pienso que la vida esta para disfrutarla aunque tenga mil obstaculos. Tengo adiccion al chocolate. Estoy obsesionada con mi pelo. Soy feliz pase lo que pase, aunque a veces me lo tenga que repetir mil veces. Soy rubia, si, pero de tonta no tengo ni un pelo. Simplemente soy asi, te guste o no.
jueves, 7 de febrero de 2013
No recordaba que debía olvidarte, supongo que son cosas del directo.
Cuatro focos sobre mi cabeza y solo uno me alumbra. Sorprendentemente, sigues esperando que te emocione, pero no será hoy el día. ¿Y sabes porque? El mundo está muy mal, por eso no me lo pienso comer. De todos modos, deberás tratarme de usted, perdiste mi respeto y, por lo que veo, necesitas recuperarlo. Así de triste, de no ser así estarías en cualquier lado menos aquí buscándole sentido a mis palabras. Aún así, te juro que hoy te quiero, aunque sé que no vas a comentar. Pero no me importa, porque sé lo que estás pensando. No quieres ayuda, tú solo puedes con todo ... Menos conmigo. Es triste, pero cuando alguien nos saca de quicio sentimos como si fuera superior a nosotros. Por eso no me paso demasiado escribiéndote, respeto la igualdad entre hombres y mujeres. Buah, me encanta, vuelves a leer detrás para intentar entenderlo, volviste a morir en el intento. Y sigues preguntándote si escribo por ti, por mi o por mi conciencia. No lo dudes más, volví a nacer como cada día y desarrollé otra teoría nueva sobre el caos que te provoco. Como siempre se cumplen mis hipótesis, volviste a creer que te escribía a ti.
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