Recuerdos. O lo que es peor; recordar. Y lo mejor de recordar es llegar a un punto en el que te toca olvidar. Es decir, pongamos el caso de que ahora eres feliz. Tan feliz que hasta sientes que podrías tocar el cielo. Mucho más que eso. Estás convencido de que lo estás tocando, de que estás volando. Y no quieres que eso que te mantiene en el aire se vaya, no puede irse porque si no caes. Y es una de esas caídas que te destrozan físicamente y moralmente. Que te hunden. Pero a veces dicen que no es bueno volar con los ojos cerrados, y a pesar de que has puesto toda la confianza en eso que te hace volar, y aunque tú sabes que no dejará que tus alas se esfumen, un día, así sin más, desaparece. Y caes. Todo pasa tan deprisa que no te da tiempo ni de reaccionar. Estás ahí, contra el suelo, contemplando el cielo en el cual permanecías hace apenas unos segundos. Y en ese momento saltas. Saltas tan fuerte, con tanta energía, con tanta rabia y esperanza, que hasta llegas a creer que lograrás volver a volar. Pero contemplas tu alrededor. Y él no está. Lo buscas; en todos los sitios en los que alguna vez te besó, y recuerdas todos los besos que quedaron escondidos, lo buscas en todos los sitios en los que él te llevó, y recuerdas lo mucho que te gustaba que te sorprendiera llevándote a rincones donde solo él conocía, pero aunque no quieras asimilarlo, aunque te niegues a abrir los ojos ante la realidad, debes saber que se ha ido. Que ya no lo vas a encontrar. Quizás llegue algún día en el que te lo cruces y te des cuenta de que ha cambiado; su pelo, su ropa, su forma de caminar, su risa...pero sobretodo su mirada. Ya nunca volverá a mirarte igual. Y entonces, al mirarle, te darás cuenta de que casi no puedes visualizar en tu memoria escenas del pasado a su lado. Porque todo se va. Porque el tiempo lo borra y lo cura todo. Solo necesitamos eso; tiempo.
Seguidores
Datos personales
- Elisabeth C.
- Tengo mil virtudes pero he perdido la cuenta de mis defectos. Soy orgullosa, cabezota, y lo que yo digo es lo que hay. Romantica hasta la medula, sentimental, lloro por nada y rio sin parar. Soy de extremos o blanco o negro, o odio o amo. No soporto la falsedad, la envidia y mucho menos los engaños. Soy ilusa, hasta mas no poder. Me fio de quien no debo. Confio en casi todo el mundo, hasta que me hacen daño. Necesito el amor, no puedo vivir sin el, pero mas necesito la amistad. Digo lo que pienso, sin callarme absolutamente nada. Me guardo cosas que siento hasta no poder mas y es hay cuando exploto. Llego a entregarme tanto a una persona que termino siempre intentando olvidarla. Tengo muchos sueños. Quiero viajar, conocer mundo .Soy cursi, pero solo lo justo. Pienso que la vida esta para disfrutarla aunque tenga mil obstaculos. Tengo adiccion al chocolate. Estoy obsesionada con mi pelo. Soy feliz pase lo que pase, aunque a veces me lo tenga que repetir mil veces. Soy rubia, si, pero de tonta no tengo ni un pelo. Simplemente soy asi, te guste o no.
sábado, 9 de junio de 2012
Recuerdos. O lo que es peor; recordar.
Recuerdos. O lo que es peor; recordar. Y lo mejor de recordar es llegar a un punto en el que te toca olvidar. Es decir, pongamos el caso de que ahora eres feliz. Tan feliz que hasta sientes que podrías tocar el cielo. Mucho más que eso. Estás convencido de que lo estás tocando, de que estás volando. Y no quieres que eso que te mantiene en el aire se vaya, no puede irse porque si no caes. Y es una de esas caídas que te destrozan físicamente y moralmente. Que te hunden. Pero a veces dicen que no es bueno volar con los ojos cerrados, y a pesar de que has puesto toda la confianza en eso que te hace volar, y aunque tú sabes que no dejará que tus alas se esfumen, un día, así sin más, desaparece. Y caes. Todo pasa tan deprisa que no te da tiempo ni de reaccionar. Estás ahí, contra el suelo, contemplando el cielo en el cual permanecías hace apenas unos segundos. Y en ese momento saltas. Saltas tan fuerte, con tanta energía, con tanta rabia y esperanza, que hasta llegas a creer que lograrás volver a volar. Pero contemplas tu alrededor. Y él no está. Lo buscas; en todos los sitios en los que alguna vez te besó, y recuerdas todos los besos que quedaron escondidos, lo buscas en todos los sitios en los que él te llevó, y recuerdas lo mucho que te gustaba que te sorprendiera llevándote a rincones donde solo él conocía, pero aunque no quieras asimilarlo, aunque te niegues a abrir los ojos ante la realidad, debes saber que se ha ido. Que ya no lo vas a encontrar. Quizás llegue algún día en el que te lo cruces y te des cuenta de que ha cambiado; su pelo, su ropa, su forma de caminar, su risa...pero sobretodo su mirada. Ya nunca volverá a mirarte igual. Y entonces, al mirarle, te darás cuenta de que casi no puedes visualizar en tu memoria escenas del pasado a su lado. Porque todo se va. Porque el tiempo lo borra y lo cura todo. Solo necesitamos eso; tiempo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Me encanta esta entrada, todo es absolutamente verdad.
ResponderEliminarMe gusta tu blog, sigue así. Besos. :)